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Restregarse y ensuciarse, sabes que es lo que a todos los niños pequeños les encanta hacer cuando ven la oportunidad en un trocito de tierra. Pero no todo tiene que ser tierra embarrada: los niños adoran explorar y ¿ hay mejor manera de aprender la conexión vital entre lo que comemos y cómo se produce, que darle a tu hijo algunas semillas para que comience a plantar su ensalada de vegetales favorita? Es el incentivo perfecto para que estén en el exterior, llueva o haga sol, y para que aprendan el ritmo de las estaciones, de primera mano. “Puedes comenzar con un pequeño trocito de tierra en un lugar soleado, pero no te olvides de conceder a tu hijo un cierto sentido de la propiedad, ayudándole a poner un letrero en el que indique que ése es su pedacito de suelo”, recomienda el horticultor y autor, Martín Cox.
Cuidar las plantas también enseña la disciplina de estar al cuidado de algo, dice. Y además, pueden descubrir la forma en que los vegetales salen a la luz de un modo más enérgico haciendo que la tierra sea aún más rica. Ver cómo los primeros brotes verdes surgen es mágico, tanto como estrujar a mordiscos un tomate dulce en nuestra boca. Las cajas con ventanitas también son perfectas para los pequeños horticultores que carecen de tiempo. Prueba con rúcula o lombarda, o una mezcla de flores para aquellos que os inclinéis más por la belleza visual. Las semillas de girasol atraerán mucho el interés para ver cuál crece más alto.
Y si tus niños son demasiado impacientes como para esperar a que las semillas crezcan, dales un vale de regalo-jardín, que se puede intercambiar por una caja-jardín llena de brotes en ciernes listos para ser cultivados. Y si la novedad de la jardinería pasa de moda, intenta algo diferente, como levantar un campamento o recoger flores para después prensarlas y hacer cartas con ellas. Puedes crear un hábito ecológico que mantenga a tus hijos saludables y deseosos de explorar los placeres de la naturaleza a lo largo de su vida. Si decides ponerte manos a la obra podrás encontrar unos magníficos consejos en www.horticasa.es ¡Prueba y verás!
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Cuál será el primer recuerdo de sus hijos? ¿
Ese inconfundible momento en el que experimentan una repentina consciencia de sentirse vivos dentro de un mundo inmenso y resplandeciente? Los recuerdos son uno de los instrumentos más poderosos que tenemos como seres humanos.
No sólo estas experiencias revividas nos proporcionan momentos que nos hacen sentir bien y se convierten en maravillosas historias para compartir con los demás, sino que además, parece que ahora tienen una influencia decisiva sobre la forma en la que planificamos nuestro futuro.
El año pasado, investigaciones llevadas a cabo por la Universidad de Washington demostraron que nuestra capacidad para volver a narrar experiencias del pasado tiene una correlación directa con cómo podemos crear una imagen acerca del futuro. Por medio de la utilización de escáneres MRI, los investigadores estudiaron áreas de actividad cerebral durante los procesos de reflexión y descubrieron que se utilizaban las mismas redes neuronales para ambos procesos. “Nuestro estudio apoya la idea de que la memoria y el pensamiento futuro están altamente interrelacionados y ayuda a explicar por qué el pensamiento futuro puede resultar imposible sin los recuerdos”, dice Karl Szpunar, el autor principal del estudio.
Por supuesto, nunca serás capaz de predecir qué momentos de la vida de tu hijo se convertirán en sus recuerdos vitales. Podría ser simplemente un día en el que hizo volar su cometa o caminó a lo largo de una playa, o el momento en que le preparaste una fiesta sorpresa, o aquel juego con el que disfrutaron tantas tardes. Sea lo que sea, es precisamente lo que les hará crear su propia felicidad futura.
La toma de decisiones Una de las tareas más difíciles para todo ser humano, sea o no adulto, es la toma de decisiones. Muchos niños están acostumbrados a que sus padres elijan por ellos, pero se ha demostrado que permitirles escoger cuestiones adecuadas para su edad fomenta la responsabilidad, la autoestima y la confianza. Decisiones como qué ropa ponerse o qué postre tomar después de una buena comida, hacen que aprendan a valorar situaciones, calcular riesgos y, a su vez, ganen en autonomía y capacidad crítica.
Durante su vida, será imprescindible decidir qué carrera o estudios tomar, o con qué grupo de amigos salir, por lo que es muy importante fomentar estas capacidades a una temprana edad. La tarea de los padres es supervisar y apoyar, lo que estimulará su confianza, pero teniendo en cuenta siempre que apoyar no es lo mismo que resolver.