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Entre palmeras tropicales
Las islas Seychelles se han convertido en lugar de deseo para las vacaciones familiares, por el prodigioso encanto de sus playas y su naturaleza salvaje
Entre océanos y continentes se esconden lugares paradisíacos, preparados para acercarte bocados de placer. Son oasis familiares que se refugian en la inmensidad del mar y que un día, sin saber muy bien por qué, despiertan de su anonimato y se convierten en el destino soñado por todos. Los encantos de las Isas Seychelles han captado ya la atención de Europa y se han consolidado en los últimos años como una de las opciones más completas para unas inolvidables vacaciones familiares. Un lugar exótico y muy lujoso.
Deportes de mar, cultura y arte criollos, relajación y un intenso verde es lo que proponen estas Islas. Hay de todo y para todo tipo de gustos. Es uno de los lugares más de moda, a lo que ha contribuido, además, el interés que los ecoturistas han despertado a su alrededor, convirtiéndolo en el corazón natural más visitado del índico. Para que el viaje a este archipiélago sea completo ha de incluir alguna o todas estas islas. Todo depende de vuestro tiempo y la planificación económica. De obligada visita es Mahé, la más grande y con gran parte de los mejores hoteles. Puedes perderte entre su cultura criolla y descubrir una de las capitales más coquetas del mundo, con un mercado local digno de recorrer. Hablamos de la ciudad de Victoria. En ella descubrirás el bullicio isleño mezclado con el pasado colonial victoriano, incluida una réplica exacta del famoso Big Ben de Londres. ¡Cuenta con unas 75 playas! Para conocerlas, una buena decisión puede ser alquilar un coche.
Cerquita, a unos pocos kilómetros de Victoria, está el Parque Nacional Marino de Sainte Anne, uno de los lugares más populares. Son seis minúsculas islas esparcidas al azar en un océano índico de azules bellísimos y sus cálidas aguas albergan un mundo fascinante. Moyenne es una de las mejores para visitar, aunque sólo es posible acceder a ella en visitas turísticas organizadas. También es conocida por sus tesoros enterrados y sus historias sobre fantasmas.
Luego está Praslin, donde hallarás la naturaleza más salvaje, en su valle de Mai, en la que se encuentra la famosa palmera de coco de mar. Además, encontrarás las playas más maravillosas del mar. Estos rincones son tan hermosos y cuidados que permiten fundirse con un entorno vivo. El Valle de Mayo en Praslin, junto con el atolón del Aldabra (el más grande del mundo), han sido clasificados como Patrimonio mundial de la Humanidad por la Unesco, así que no deberías perdértelos.
Pero si lo que imaginas al visualizar tus vacaciones soñadas, junto a tus pequeños, son enormes playas tranquilas para descansar y disfrutar juntos de días cálidos y relajantes, entonces tendrás que visitar La Digue, donde además podréis realizar excursiones en las que empaparos de la peculiaridad del lugar. Es una gran oportunidad para conocer de primera mano la esencia seychellense y sus increíbles formaciones rocosas. La Digue tiene 5 km de ancho, por 3 de largo y está protegida por arrecifes de coral.
Pero aún hay más. Existe también la posibilidad de que te sientas como un verdadero náufrago de la época de los piratas. Si hacéis una excursión a Bird Island, podrás compartir aventuras con un millón de pájaros y las tortugas más viejas del mundo. Aún queda mucho más por descubrir en este infinito archipiélago: Desroches es de las últimas islas Seychelles que se ha abierto al turismo (quedan muchas sin habitar). Ofrece impresionantes paisajes plagados de cocoteros y maravillosas playas. Aquí podéis visitar el Sttlement, un caserío en el que viven los trabajadores de las plantaciones.
Distinto sería un paseo por Silhouette, que os adentrará en una selva salvaje, rica y virgen. Además, sus tierras esconden la leyenda del tesoro que un pirata, Hodoul, escondió hace más de 200 años.
No podemos olvidar, Frégate, que se convertirá en la visita al hogar de unas 50 especies de aves exóticas así como de más tortugas gigantes. Esta isla de 2 kilómetros por 0.5 km. de extensión tiene playas paradisíacas como Ance Parc, Ance Victorin, Grand Anse y Anse Banbous donde en ocasiones se pueden ver delfines.
Y, aunque parezca increíble, existen otras tantas islas interesantes unidas bajo el nombre de islas menores. ¡pero para verlas todas tendremos que planear otro viaje!
El Jardín del Edén
Preciosas aguas cristalinas, exóticos paisajes y playas idílicas hacen que las islas Seychelles reciban el nombre de ‘El Jardín del Edén’ Para no olvidar en un viaje a estas islas paradisíacas recordad que las islas principales son Mahé, Aldabra, Amirante, Cosmoledo y Farquhar. Los habitantes de Seychelles son en su mayoría mestizos, descendientes de europeos y africanos, y la mayor parte de ellos se concentra en la isla de Mahé. Existen pequeños grupos de europeos, chinos e indios.
Podréis ver algunas de las más espectaculares colonias de aves marinas así como de 13 especies y 17 subespecies que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta.
La esencia de las Seychelles
Está claro que uno de los máximos atractivos de las Seychelles son sus playas, de arenas finas y aguas transparentes. En ellas, aparte de disfrutar del baño y del sol, se pueden practicar todo tipo de deportes náuticos desde submarinismo a paseos en barcas, pasando por pesca deportiva, de altura, vela y snorkling. Para los amantes del buceo es especialmente atractivo, ya que existen más de 300 especies de peces y 2.500 tipos de coral.
Algunos datos imprescindibles
Este pequeño estado insular se alza sobre el océano índico, a unos 1600 kilómetros de la costa de Kenia, en el continente africano. Son un conjunto de 115 islas, coralinas y graníticas, que se expanden sobre un millón y medio de kilómetros cuadrados de aguas territoriales. Aproximadamente, cuenta con una población de 85.000 habitantes que tienen tres lenguas oficiales: inglés, francés y criollo. Disfrutan, prácticamente todo el año, de unas temperaturas veraniegas de 27°.
Para saber de su historia
Aunque fueron descubiertas por los portugueses en el siglo XVI, los piratas se hicieron con el poder hasta que los franceses las tomaron en el siglo 18 y luego los británicos en el siglo 19 hasta 1976, año en que se independizaron como una república, con un régimen democrático al amparo de la Commonwealth. Es, además, un país católico.