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La gran pregunta
¿Y si mi hijo sufre bullying?
El Bullying, como se denomina también al acoso escolar, tiene algunos síntomas que pasan por descubrir que tu hijo repentinamente se niega a asistir al colegio, muestra temor a salir al recreo o regresa a casa excesivamente triste; también es preocupante si aparecen diferentes síntomas relacionados con alteraciones en los hábitos alimenticios y en los ritmos de dormir, así como con la presencia de miedos injustificados, pesadillas o terrores nocturnos.
Para evitar la aparición es necesario controlar desde las familias diferentes aspectos trascendentales para los niños, como, por ejemplo: la disciplina y el trabajo escolar, las compañías de nuestros hijos, qué hacen cuando están en la calle o en casa solos viendo determinados programas de TV, películas o videojuegos violentos y sádicos
Necesitas saber
Cómo identificar el acoso escolar
En general, los términos agresividad y violencia suelen utilizarse como sinónimos, no siéndolo realmente. La agresividad es una conducta innata en los seres vivos que se despliega automáticamente ante determinados estímulos y que, asimismo, cesa ante la presencia de inhibidores muy específicos.
Es biología pura. La violencia es agresividad, sí, pero agresividad alterada por factores socioculturales que modifican su carácter automático y la transforman en una conducta intencional y dañina.
El acoso escolar es una modalidad de violencia que podemos definir como un "proceso de abuso e intimidación sistemática por parte de un niño o una niña hacia otro u otra que no tienen posibilidad de defenderse".
En los polos de este proceso se encuentran dos sujetos. Uno es el agresor, con altas dosis de belicosidad y ayudado, en ocasiones, por su picardía o mayor fortaleza física. Suelen ser impulsivos, con poca capacidad para la negociación, ansiosos, inseguros y malos estudiantes. El otro implicado es la víctima, quien sufre y padece la violencia. Su personalidad acostumbra a ser débil e insegura. Generalmente, suele ser un tipo de persona tranquilo, tímido, sobreprotegido y con dificultad para hacer amigos.
El psicólogo clínico Francisco Muñoz-Martín. Miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente
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