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La gran preguntas saber
¿Es posible relajarse durante el examen?

Por supuesto también existen estrategias cuya práctica pueden disminuir la ansiedad que se vive durante la realización del examen. Para ello hay que conocerlas. En principio, algunas de las técnicas de relajación que podemos usar durante la fase de estudio también nos pueden servir durante los exámenes, como la respiración abdominal profunda o la tensión-distensión de los músculos. Nos tomaremos un par de minutos de descanso si consideramos que es necesario practicarlas.
Además, empezaremos con las preguntas más sencillas, lo que reforzará nuestra confianza y hará que afrontemos con mayor seguridad las preguntas más difíciles.
Es importante tener claro que debemos preguntar siempre a los profesores aquellas dudas que nos surjan acerca del examen.
Por último, intentaremos pensar en cosas positivas que nos ayuden a mantener la concentración durante el examen como, por ejemplo: “Esto es sólo un examen para comprobar si he aprendido lo que me han enseñado”. O pensar en las posibles recompensas que podríamos obtener tras superar el examen.
Necesitas saber
Las mejores técnicas mientras estudias
Hay distintas estrategias para el estudio que pueden resultarte interesantes. En primer lugar, asignar el tiempo necesario de estudio para comprender y memorizar todos los conceptos fundamentales que entran en el examen (revisar los contenidos, hacer esquemas y memorizarlos, repasar los temas...). En segundo, aumentar la confianza en uno mismo revisando frecuentemente el material que entra en el examen. Después, hay que planificarse y establecer metas de estudio, afrontándolas de una en una para no saturarse.
Por último, si nos invadiera el nerviosismo, trataremos de relajarnos con alguna de las siguientes técnicas: Por una parte, realización breves períodos de respiraciones abdominales. Por otra, tensaremos y relajaremos diferentes grupos musculares. Por ejemplo, tensaremos los hombros durante pocos segundos y a continuación los distenderemos, dejándolos caer. Sentiremos la sensación de relax que esto produce y aprenderemos a identificar los estados de tensión de los músculos para intentar relajarlos inmediatamente.
Como última técnica, intentaremos pensar positivamente sobre nosotros mismos. Nos tomaremos algunos minutos para buscar algunas respuestas racionales que contrarresten los pensamientos negativos como por ejemplo:
a) en vez de insistir en pensar negativamente diciéndonos: “Voy a suspender”, intentar pensar positivamente imaginando tener la habilidad de aprobar, convenciéndonos de que, en realidad, “sólo necesitamos trabajar un poco más”);
b) buscaremos pensamientos que nos ayuden a manejar el estrés, como por ejemplo: “Voy a relajarme e intentar hacerlo de la mejor manera posible”;
c) evocaremos pensamientos que nos ayuden a mantenernos concentrados, por ejemplo, “Puedo responder a las preguntas si comprendo mejor qué quieren decir, e intento elaborar las respuestas sencillamente y por partes”.
El psicólogo clínico Francisco Muñoz-Martín. Miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente
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