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| La gran pregunta | ![]() |
Formas y construcciones
Un cuadrado, un triángulo o un trapecio, a los críos les encanta jugar con estas piezas. ¿Dónde reside el origen de esta atracción?
Al avanzar por el pasillo, nos sorprende una cascada de gritos. José, un bebé de once meses, ha visto su querido libro-puzzle de formas. Su alegre risa conforme pasa las páginas se oye como una cascada. Cada pieza es un triunfo, la levanta para su inspección y después se la acerca a la boca para seguir con un examen más minucioso. "¡No chupes eso!", le digo, mientras sujeta una pieza. A este bebé le encantan las formas.
A esta edad, el cerebro de José comienza eligiendo el círculo, llevándoselo a los labios antes de empujarlo por su hueco específico, tomándose su tiempo y sujetando los bordes antes de tirarlo ruidosamente a la caja. A continuación, coge la forma ovalada. El hexágono y el pentágono (en ese orden) son siempre los siguientes, colocados de forma eficiente en sus ventanitas respectivas. Sin duda, se trata de un ejercicio mental fascinante, además de un método para perfilar esas habilidades cruciales de coordinación entre la mano y el ojo.
"Hacia los seis meses, los bebés comienzan a coordinar las manos con lo queven a su alrededor", explica la psicóloga Linda Blair. "En poco tiempo, se darán cuenta de quelas manos pueden hacer cosas con objetos, que los ojos pueden ver... es la razón por la que se pasan todo el tiempo tocando y agarrando cosas (no importa la forma). Y en pocos meses, las tres dimensiones
se convierten en algo muy importante: al comenzar a andar, se interesarán más por formas diferentes. Y es que ya relacionan ideas y después de todo, cuando te caes, quieres poder identificar qué formas mitigarán la caída".
José tiene algunas formas favoritas y también hay otras que le gustan menos, como el cuadrado y el trapecio, que arroja de forma desdeñosa. El trapecio, podría entenderlo: es una forma rara con un nombre un poco extravagante, pero, ¿qué pasa con el cuadrado?
En cualquier caso, parece que la aceptación por parte de José de determinadas formas es menos caprichosa de lo que se pueda pensar. "Tanto los bebés como los niños se sienten más atraídos por aquellas formas que tienen algún parecido con el rostro humano", afirma Blair. "Después de todo, es la forma más importante hasta la edad de cinco o seis años. Todo lo que tenga la apariencia de un círculo con dos formas redondeadas en la parte superior, un triángulo en el centro y una media luna en la parte inferior es de los preferidos entre los pequeños. A los cinco meses más o menos, no les gustará nada si los dos círculos están en la parte inferior y no en la superior: buscan prototipos del rostro, porque les hacen sentirse más seguros".
Se dan cuenta de que las manos pueden hacer cosas con objetos, que los ojos pueden ver... es la razón por la que se pasan todo el tiempo tocando y agarrando cosas
Pero a José no sólo le encantan los círculos en su clasificación de las formas: también le gustan los juguetes con ruedas que pueda girar; pelotas que pueda lanzar y recibir... Incluso su nuevo objeto favorito, la manguera del jardín, la trata como un círculo. Por el momento, parece que para José el mundo es una mera forma y su interés se centra en aprender cómo encajarlo todo.
El psicólogo clínico Francisco Muñoz-Martín. Miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente
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Tanto los bebés como los niños se sienten más atraídos por aquellas formas que tienen algún parecido con el rostro humano