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Mi bebé no duerme bien

El sueño de recién nacido es algo que trae de cabeza a muchos padres. Lo que proponemos es hacer mucho para ayudar a vuestros hijos a tener el sueño profundo y reparador que necesitan para crecer y mantenerse sanos
Dormir es una función fisiológica, tanto o más importante que comer. Durante las horas de sueño, en nuestro cerebro tienen lugar procesos de reparación y restauración que son imprescindibles para enfrentarse al día a día. Los padres son concientes de esta necesidad y se preocupan cuando observan que su bebé se pasa las noches llorando sin conseguir conciliar el sueño. Esto es algo común. De hecho, “se estima que entre el 25 y el 30 por ciento de las consultas a pediatras están relacionadas con problemas ligados al sueño”, según asegura el doctor Diego García Borreguero, especialista que dirige la Unidad de Patologías General del Sueño de la Fundación Jiménez Díaz y autor de Dormir.Dormir. Guía de los trastornos del sueño.
Los padres deben saber que con su ayuda, el bebé conseguirá regular de manera natural su propio sueño. Según este experto, lo normal es que el recién nacido “duerma un total de 16 horas al día y lo hace a lo largo de seis a ocho episodios de sueño, de entre dos y cuatro horas cada uno”. El bebé no respeta la noche, despertándose una o varias veces. A partir del primer mes y durante tres o seis meses, el niño empieza a dormir de manera continua, prácticamente durante toda la noche.
Aún así, “en un tercio de los niños en edad preescolar persisten estos despertares nocturnos a modo de vestigios de los primeros meses de vida”, indica Borreguero. Entre los dos y cuatro años, los niños duermen por la noche unas diez horas, más dos siestas habituales. Luego, se va reduciendo la necesidad de dormir durante el día y el sueño se va pareciendo cada vez más al de los mayores.
En la mayoría de los casos, el reloj biológico de los niños funciona de esta manera, pero puede ocurrir que, en algunos niños, “este reloj biológico sea un poco gandul y entonces tendremos que darle cuerda con los hábitos y rutinas del sueño”, explica por su parte, el doctor Eduard Estivill, de la Clínica del Sueño Estivill. Por tanto, se puede decir que los humanos aprendemos a conciliar el sueño y repetimos esta conducta noche tras noche, y los niños no iban a ser distintos.
Con el fin de conseguir que el pequeño duerma mejor y aprenda a conciliar el sueño si se despierta de madrugada, existen una serie de pautas que cualquier mamá y papá debe tener en cuenta:
Lo primero es construir una rutina de horas de comer, bañarse, dormir y levantarse. De tal modo que el niño pueda acostumbrarse por repetición, con el paso de los días. A continuación, tenemos que preparar unas condiciones que el niño pueda asociar al inicio del sueño, tales como la temperatura, la oscuridad, un mismo lugar para dormir (cuna, cama), un osito de peluche al que agarrarse.
El niño debe aprender a dormir solo y para eso se debe hacer en unas condiciones que pueda reproducir cuando se despierte a media noche. Si aprende a dormirse en brazos de sus padres, se acostumbra a ser acunado y cuando se despierte a media noche, le costará volver a dormir solo.
Por este motivo, está totalmente desaconsejado permitir que el niño se duerma mientras está siendo amamantado. El bebé debe acostarse en la cuna completamente despierto. Para eso se recomienda dar de mamar al pequeños en un sitio distinto de donde duerme. Antes de meterlo en la cuna se le puede contar un cuento o cantarle una canción, pero hay que dejarlo despierto en la habitación para que aprenda a dormir solito.
El psicólogo clínico Francisco Muñoz-Martín. Miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente
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Durante los primeros días, será complicado pero los padres deben ser constantes si quieren obtener buenos resultados. Cuando el bebé comience a llorar, deberán entrar a su habitación y explicarle que todo está bien y que debe dormir, a continuación, se apagará de nuevo la luz para que pueda dormir. Probablemente, el niño seguirá llorando pero los padres deberán esperar cada vez más para entrar en la habitación. El Dr. Estivill, asegura que de este modo, “en menos de una semana, el niño aprende a dormir doce horas seguidas”.
Generalmente, los bebés pequeños duermen sin dificultad cuando sus necesidades básicas están completamente cubiertas. Esto significa que no tienen hambre, que están limpios y satisfechos de brazos y mimos. Así, los motivos de que no duerma deben estar relacionados con: necesita otra cosa, no tiene sueño o le pasa algo. Si le observas con detenimiento unos cuantos días es posible que causas como que se desarrope, la temperatura. se desvelen sin problema. Existe, del mismo modo, una posibilidad sorprendente respecto a los ruidos. Muchos bebés se calman y relajan con sonidos monótonos como el secador de pelo, la ducha o el lavavajillas. ¿
El motivo? Que hasta hace nada, cuando estaba dentro de la barriga de mamá, oía ruidos muy parecidos continuamente y ahora el silencio de la noche le asusta porque no lo conoce.
Pero, además, vamos a tener en cuenta determinadas bases diarias para eliminar posibles causas. Recuerda que en lo que a dormir se refiere, los pequeños cogen mejor el sueño si hay una continuidad en la rutina. Observa si se mueve demasiado y se desarropa. Y puede que una de esas causas se relacione con la incapacidad de ‘aburrirse’. ¿
Has probado a mecerle?
Con estas pautas y un poco de paciencia, seguro que tu pequeño te devuelve esas perdidas noches en las que dormías ‘de un tirón’ y, además, él aprende a disfrutar de sus dulces sueños.